jueves, 21 de septiembre de 2017

El tiempo pasa, pero tú no

Foto: Archivo personal.

La vida transcurre a pesar de todo, ni los buenos ni los malos momentos la inmutan, ella sigue siendo lo que es de manera inalterable.
Los días quedan impresos en la historia del mundo y del cosmos, sin que absolutamente nada pueda detener su, a veces, apresurado y desesperado viaje.
Cada uno de esos fragmentos de tiempo deja memorias eternas e inviolables. Equiparable a la vida y a esos días, es esto que me atrae a ti. No sé si quepa en una descripción positiva o negativa, lo cierto es que me causa mucha curiosidad, porque pasa el tiempo, la gente va y viene, mueren existencias y nacen otras; hay cambios de todo tipo dentro y fuera de mí, muta el cielo, los árboles mudan la piel, e incluso el clima ha adquirido un temperamento esquizofrénico con tintes bipolares… y la única cosa que se mantiene firme ante los intensos huracanes del cambio, del tiempo y la distancia y de la mismísima gravedad, es esto que siento: sigo queriéndote a pesar de todo, a pesar de nada, soy una maraña fascinante de amor por ti, ese amor es un misterio sumamente delicioso, pero en ciertas épocas del año, se vuelve en mi contra, me apuñala de manera agobiante, con sevicia, con saña, pero luego, de la misma manera me trae a la vida.

lunes, 28 de agosto de 2017

No quiero que amanezca: apreciaciones sobre el miedo




Para mí, el miedo es un monstruo invisible
que tiene más poder y fuerza que cualquier otro visible,
es una piedra gigante, que no se puede rodear y que impide ver los horizontes.
Una jugarreta eterna que se divierte a sus anchas con nuestros padecimientos,
una cortada descomunal que sangra a través de la mente,
un impulso oscuro que pulveriza todo a su paso.
El miedo es un afluente que fertiliza a la desesperación y al caos,
una sombra que inyecta ardor y penas en el pecho y en los ojos,
un malnacido que rocía ácido en las tripas y petrifica el corazón.
El miedo es un extintor que apaga sueños y vidas enteras,
es un agujero negro en plena atmósfera terrestre,
es el patrón de la zozobra,
es una especie de salto en el que se está siempre en vilo, porque nunca se toca fondo;
es la trampa más inteligente que jamás haya existido.
Es tan cabrón el hijo de puta, que cuando lo padezco, ruego para que amanezca y también para que no,
se alimenta de contradicción el muy desgraciado.
El miedo es como un grito que cuando se emite suena mudo, frustrante.
El miedo es el vómito asfixiante de la existencia.

lunes, 14 de agosto de 2017

Manifiesto




Ven,
acércate a mí,
camina a mi alrededor,
acéchame como lo hacen los depredadores con sus víctimas,
juega conmigo,
conquístame,
háblame con la mirada,
regálame un sorbo de tu aliento,
recoge mi pelo,
bésame el cuello,
desnúdame sin siquiera tocarme,
bésame lento
y después hazlo salvajemente.
Cómeme,
introduce tu lengua en mi boca,
hazme perder los sentidos,
llévame más allá de la estratósfera,
hazme saber, sin musitar palabras, cuánto me deseas,
acaríciame más allá de la piel.
Arrincóname contra la pared mientras me haces y me deshaces el amor,
entrégame tu sexo,
enséñame a inocular mi placer dentro de tu cuerpo,
acuéstate a mi lado y encima de mí,
sé demente conmigo,
despliégate toda en frente de mí.
Aráñame la espalda,
muérdeme,
espárcete entre mis dedos,
envíciame más,
complácete en mí,
no escatimes en nada.
Amárrame las muñecas con tus trenzas,
con tu baile hazme renunciar a la cordura,
enséñame a ser tu amante
atorníllame a tus alas,
ríe, canta y llora de mi mano,
acomódate en mi pecho,
pídeme que te abrace,
transfigúrame,
traspásame.
Parte mi vida en un antes y un después,
esclaviza mis temores,
dispárame directo al corazón con el gris de tus pupilas,
atraviésame la sien con la canción que emerge de tus labios,
empújame a los laberintos que se forman con tus clavículas,
bendíceme con un ínfimo roce de tu nariz sobre la mía,
voltéame al derecho y al revés,
indágame,
explórame,
descúbreme
y
quédate.