martes, 14 de febrero de 2017

La esquina de los pequeños milagros


En aquella esquina con paredes azules, adornadas con grafitis improvisados por las manos inquietas de los niños del barrio; en esa esquina abrazada por árboles que nunca pierden la esperanza, en esa esquina que cada día se hace testigo de atardeceres anaranjados, rosados y verdes…
En esa esquina, cada cierto tiempo ocurren milagros de distintas proporciones, por ejemplo: un día, allí, un chico de cejas pobladas, hermosa nariz, mirada negra y diminuta boca, y una chica de cabello negro y manos pequeñas, consumaron un beso que quedó para la posteridad.
En esa bendita esquina una mujer se abrazó a sí misma y se dedicó dos discursos que incluían grandes verdades y desahogos.
Tantos pasos han recorrido ese pequeño pedazo de geografía, algunos ignorantes de lo que allí sucede, otros, totalmente agradecidos por la magia que se materializa bajo esa instancia del cielo.

lunes, 30 de enero de 2017

La loca de las flores

Foto: Archivo personal. ©2016


La loca de las flores le llaman,
porque cada mañana se adueña de los bonches,
los hace suyos posándolos encima de su oreja derecha.
La loca de las flores le dicen,
porque habla el idioma de las amapolas,
con ellas habla hasta que el rocío de la madrugada toca su hombro.
La loca de las flores la llaman,
porque no llora, de sus ojitos brota néctar del más puro y apetecible.
La loca de las flores le dicen,
y es verdad, está loca de atar
porque ya no ríe de forma humana,
porque de su boca sólo brotan capullos con olor a fascinación.
La loca de las flores se viste de verde,
y sueña con un presente en el que lluevan pétalos
del color de los ojos de su amado.
La loquita y la lluvia son amigas íntimas,
hablan sin hablar,
se cuentan sus secretos,
incluso aquellos empañados por la niebla espesa que viene con el paso de los años.
La loca de las flores tiene un corazón que bombea primaveras eternas,
y un espíritu que nunca se cansa de emitir risas fuertes,
risas de esas que se tornan en auténticos dardos de felicidad;
ella exhala el néctar de las flores,
porque las flores la poseen,
las flores toman vida en ella,
las flores la visten,
las flores la celebran...
Ella y las flores,
las flores y ella.