viernes, 12 de agosto de 2016

El sentimiento que se esconde entre tú y yo




Este jueves tiene un olor intenso a ti,
huele a tu cabello y a tu manera de reír,
puedo sentir en mi espalda
una pequeña caricia proveniente de tus pestañas,
y entonces me pregunto:
¿Para qué quiero magia,
si no hay truco más perfecto
que ver cómo se mueve tu nariz mientras hablas?

Mi poesía está en tus manos…

No alcanzas a comprender
el poder que tiene tu sonrisa en este mundo,
si todos la conocieran
sabrían de golpe lo que significa la inmortalidad.

Hay un sinfín de realidades aconteciendo a nuestro alrededor,
y sin embargo,
yo sólo puedo pensar en una sola: el precioso aroma que emana de tu risa…
Y es que el amor es una locura perfecta,
de esas que te hacen sentir un superhéroe
capaz de esquivar las balas de desengaño
que abundan en las aceras por la que caminamos.

Cuando estoy a tu lado
la monotonía cambia de ánimo
y empieza a juguetear con tus áureos rizos;
tú, con tus defectos y virtudes
eres la maravilla de carne y hueso
más hermosa que mis ojos han descubierto.

No hay nada más sexy y afrodisiaco
que sentir el poder de tus manos
tocando mi cara mientras me besas
¡Y qué bonitos besas!

Quiero regalarle unas flores amarillas
al sentimiento que se esconde entre tú y yo,
a todas las coincidencias que se tomaron de la mano
para que hoy estemos aquí,
contemplándonos y amándonos sin poder parar.

sábado, 30 de julio de 2016

El lado izquierdo de mi cama




Hoy me levanté por el lado izquierdo de mi cama
y no fue hasta que tomé el primer sorbo de café
que me di cuenta de que me amaneciste doliendo más que nunca.
Miro las paredes que me rodean
en busca de respuestas valientes,
respuestas que me hablen fuerte,
que me griten y me digan que no eres real,
que eres un tonto juego que mi cabeza ha inventado;
respuestas que te desalojen de mi mundo en un chasquido imperceptible.

No importa cuántas veces grite tu nombre en mi mente,
lo cierto es que no te vas a aparecer en frente de mi ventana
para darme los buenos días y servirme el desayuno.
Tengo que reaccionar,
hacerme a la idea de que no habrá un “tú y yo”,
de que no habrá una palabra conformada
por la combinación de nuestros nombres.

Tengo que pellizcar a mis sueños para que despierten
y hagan frente a esta jodida realidad que me atraviesa,
una realidad monótona y pesada en la que cuesta respirar,
regada con matices de recuerdos antiguos de ti,
que se me han ido acabando
y ya no son suficientes para alimentar mis circunstancias actuales.

Mis ojos ya ni siquiera lloran tu ausencia,
ellos comprenden mejor que yo
que nunca fuiste mía,
que todo fue ficción narrada por mi corazón,
un atrevido que quiso fijarse en ti sin mi permiso.

Tengo que hacerme a la idea
de que no despertaré contemplando
los puntitos de color café que empiezan desde el centro de tu nariz y se riegan hasta tus pómulos;
aunque me duela,
tengo que aceptar que fuiste y seguirás siendo irrealizable;
tengo que empezar a explicarle a mi cuerpo
que las promesas que le hizo mi corazón
no se cumplirán jamás: nunca seremos uno solo,
nunca podré hacerte sentir de qué está hecho mi amor.

Ya no habrá chance de que compartamos un beso en los labios,
un agarrón de manos,
un helado en una tarde de domingo,
o un martes por la noche contándonos tonterías que nos hagan felices;
ya no podré besar tu cuello mientras te susurro al oído
palabras calibradas a punta de pasión.
Nunca podré escucharte decir que soy el amor de tu vida.

La nuestra fue una historia que se negó a ser.

Todos estos hechos
forman un repertorio gigante de dolor
que se ha enraizado en lo más profundo de mi alma
y para el cual no hay reparación.

Me deseo toda la suerte del mundo
sin duda la necesitaré,
no será nada fácil despegar de mi pecho
las utopías que se tejieron en torno a ti.

De ahora en adelante seré puntos suspensivos
aguardando a que el alcohol, los cigarros, las lágrimas, la lluvia, la música y los días con sus noches,
se encarguen de apaciguar el huracán de emociones que fomentaste en mí.
Otra vez me despido de ti,
haciéndome fuerzas
y esperando que ésta
sea la última y definitiva.

martes, 19 de julio de 2016

Sin cruzar palabras nos dijimos de todo




Nos conocimos en un día
completamente inundado de normalidad,
todo parecía estar en su sitio,
cuando repentinamente
el sol orquestó un plan inesperado y milagroso
y empezó a brillar de una manera indefinible,
él se encargó de esbozar un panorama perfecto
para nuestra primera vez…
Cuando nuestras miradas se encontraron
algo insólito pasó a nuestro alrededor:
sentí una fuerza etérea caminando a través de nuestros cuerpos,
pude entender instantáneamente
que nuestras vidas no serían las mismas.

Vestías una camisa blanca
que hacía juego con el halo de belleza
que rodeaba tu boca atractiva y sublime,
me regalaste una sonrisa calada de una dulce primavera inmortal.

Los cinco segundos de cada día
en los que podía verte
significaban para mí una eternidad
acariciada por pétalos embadurnados de amor.
Tus gestos, movimientos y miradas
eran mi inspiración,
eran vida a todo color,
me devolvían el aliento.

Aunque nunca me atreví a hablarte,
despertaste algo recóndito dentro de mí,
tocaste a la puerta de unos afectos
que dormían apacibles e inocentes;
fuiste y eres la causa
de una genuina conmoción interior…
Por eso ahora creo en
todo tipo de leyendas que versan sobre el amor,
yo juraba que no existía
y a través de ti,
él mismo se encargó de silenciar mis creencias.

Nunca me esforcé por ponerle un nombre a lo que experimenté,
fue algo tan bello,
que ni siquiera las más hermosas palabras de este mundo
eran dignas de nombrarlo;
preferí centrar mis fuerzas
en la lluvia de efectos que le provocaste a cada uno de mis sentidos
hasta entonces indiferentes y pasivos.

Sin cruzar palabras, nos dijimos de todo.
Lo nuestro fue un amor sin etiquetas,
un amor de pocas palabras,
un amor breve,
perfecto,
extrañamente puro,
lleno de autenticidad,
de un significado absoluto,
un amor que fue más allá de la piel
para quedarse haciendo eco en mi hoy.