jueves, 29 de septiembre de 2016

Vida y cordura




Me dejo la vida y la cordura en estas líneas
las posibilidades de que lleguen a ti son nulas,
sin embargo mis manos y mi mente me suplican que te escriba…
Y es que en medio de la solitud y la locura
irrumpen los mejores y más sinceros pensamientos…
Quisiera sonreírte y abrazarte y regalarte mis ojos,
entregarme intacta a tus órdenes,
pero algo me lo impide
estoy perdida dentro de mí misma,
estoy nadando en el fondo de mi cobardía
intenté con todas mis fuerzas quedarme a tu lado,
pero mis demonios ganaron la batalla,
por eso hasta el día de hoy soy un guiñapo de lamentos, de grises soledades.

La dulce flecha de tu recuerdo
de vez en cuando me atraviesa
arrojándome enseguida a un mundo de inimaginables delicias,
y de vez en cuando también,
cabalgo en medio de las noches que compartimos
y el aire inmediatamente se hace más ligero,
y te respiro así como solías ser.
Cuando tengo frío,
tomo aquel abrigo negro que usabas,
todavía tiene el sello de tu olor
agarrado fuertemente a sus fibras.

El reloj azul colgado en repisa que está al fondo de mi habitación,
se rompió el día en que me alejé de tu lado,
mi televisión se apagó,
la computadora no enciende,
el relámpago causado por tu ausencia dañó todo a mi alrededor,
y me dañó a mí, me quemó, me sepultó en vida,
dejó a mi corazón parapléjico, desahuciado.

Nuestra cama, las sábanas, y las almohadas están en huelga,
las escucho en la noche reclamando tu cuerpo,
rogando por un poquito de tu saliva, por uno solo de tus cabellos,
lloran desconsoladas porque en lugar de tu calor
sólo sienten un frío desgraciado, despiadado, inclemente…
ellas y yo te extrañamos amargamente, a mares, a océanos enteros.

Las rosas violetas del jardín
echan de menos el sonido tus carcajadas mañaneras,
ya les falta poquito para marchitarse de profunda desesperación,
ellas y yo extrañamos sentir el inconfundible e inequívoco aroma
de tus palabras de afecto.

El apocalipsis se adueñó de aquel que solía ser nuestro hogar,
todo allí está plagado de oscuridad,
todo allí exige tu presencia,
mis manías te necesitan,
mis miedos quieren que vengas tú
a hacerlos apagarse,
mis penas ansían cobijarse a la sombra de tus caricias.

Me dejo la vida y la cordura en estas líneas…
Y me tiene sin cuidado…
Te pido que vuelvas
que tengas piedad de mí,
que sepas perdonarme…
Tu mirada es la única que me entiende,
es la única capaz de leerme, de desnudarme
para luego darme un caos reparador,
ven, ven y no te vayas nunca,
eres lo único que necesito,
lo único que me completa,
lo único que verdaderamente espero,
enséñame a hacerte feliz,
guíame para no soltar tu mano jamás…

Me dejo la vida y la cordura en estas líneas…
Me dejo la vida y la cordura en ti.
 


lunes, 19 de septiembre de 2016

Pensamientos recurrentes


Me pregunto quién tiene la fortuna
de saborear la desnudez de tu aliento.
Quién ejerce hegemonía
sobre los límites de tu cuerpo y todo lo que encierran.
A qué labios van destinados
los besos que me pertenecen.
En qué brazos te refugias
cuando no quieres saber del mundo.
Dime, a quién tomas de la mano
mientras escapas de tus pesadillas.
Quién te arrebató mi recuerdo de las entrañas.
Al lado de quién caminan tus pies descalzos a la orilla del mar.
Me pregunto quién es la causa de tus desvelos.
Por quién estás dispuesta a dar tu último respiro.
A quién se aferra tu cuerpo
en busca de calor en las noches de lluvia despiadada.
A oídos de quién van a parar tus “te amo”.
Encima de quién derramas el fruto líquido de tu pasión.
Quién tiene la bendición de verse en tus ojos.
Quién tiene el privilegio de dejar tu alma en cueros.
Y me pregunto si le amas tanto como dices
o si sólo es una mentira que te cuentas a ti misma
en un penoso intento por matar lo que sientes por mí.
 


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Ojitos siderales





Tus ojitos siderales son la mayor muestra de nobleza y amor.
Las tardes frías, contigo en mi regazo,
se convierten en aventuras inéditas.
Los toques celestiales de tus patitas
pintan mi corazón de ternura,
¡Cuánto misterio se esconde detrás de tu mirada!
Apuesto a que en ella
habita el más bello secreto de la vida.
Tu naricita húmeda y rosada
es el extraño motivo de algunas de mis alegrías;
El ronroneo que emerge de tu pecho
aplaca mis miedos y me llena de sosiego.
Quisiera abrazarte eternamente,
me llenas de una calma que me sitúa en otra dimensión.
Tu cuerpecito es un río blanco de dulces misterios
del que desborda un encanto ilimitado.
Eres inocencia y belleza sostenidas por cuatro patas,
eres luz, eres paz,
eres todo eso y más.