lunes, 14 de agosto de 2017

Manifiesto




Ven,
acércate a mí,
camina a mi alrededor,
acéchame como lo hacen los depredadores con sus víctimas,
juega conmigo,
conquístame,
háblame con la mirada,
regálame un sorbo de tu aliento,
recoge mi pelo,
bésame el cuello,
desnúdame sin siquiera tocarme,
bésame lento
y después hazlo salvajemente.
Cómeme,
introduce tu lengua en mi boca,
hazme perder los sentidos,
llévame más allá de la estratósfera,
hazme saber, sin musitar palabras, cuánto me deseas,
acaríciame más allá de la piel.
Arrincóname contra la pared mientras me haces y me deshaces el amor,
entrégame tu sexo,
enséñame a inocular mi placer dentro de tu cuerpo,
acuéstate a mi lado y encima de mí,
sé demente conmigo,
despliégate toda en frente de mí.
Aráñame la espalda,
muérdeme,
espárcete entre mis dedos,
envíciame más,
complácete en mí,
no escatimes en nada.
Amárrame las muñecas con tus trenzas,
con tu baile hazme renunciar a la cordura,
enséñame a ser tu amante
atorníllame a tus alas,
ríe, canta y llora de mi mano,
acomódate en mi pecho,
pídeme que te abrace,
transfigúrame,
traspásame.
Parte mi vida en un antes y un después,
esclaviza mis temores,
dispárame directo al corazón con el gris de tus pupilas,
atraviésame la sien con la canción que emerge de tus labios,
empújame a los laberintos que se forman con tus clavículas,
bendíceme con un ínfimo roce de tu nariz sobre la mía,
voltéame al derecho y al revés,
indágame,
explórame,
descúbreme
y
quédate.


lunes, 31 de julio de 2017

Ella 2.0




Ella…
¡Yo siempre hablo de ella!
Pero, ¿cómo no hacerlo si llevo toda la vida levantándome a su lado?
Ella sólo es alguien que quiere escapar de su humanidad
por unas cuantas horas, tal vez por unos pocos días,
no tiene el valor suficiente para desear más allá de eso.
Quiere traspasar por un momento las barreras impuestas por la piel,
y volar hacia otros planos,
hacia mundos donde la regla establecida no tenga ningún efecto.
Quiere inmigrar a territorios donde el dolor tenga extinción de dominio,
porque el suyo, es un dolor que arde tanto como la lava que se guarda en el corazón de los más temidos volcanes.
Algunas veces está hecha de espinas,
de latidos que se debilitan y disminuyen con cada decepción.
A veces siente demasiado,
con detalles muy pequeños se conmueven sus más apartados sentires;
pero, otras veces, se ubica en una categoría mucho más baja
que la que ocupan las rocas que reposan debajo del agua
inmóviles e indiferentes,
hay veces en las que no puede sentir absolutamente nada
ni sufrimiento, ni felicidad, ni culpa,
se torna en un todo biológico,
que por ratos pierde conexión con su parte emocional.
Su humanidad, en vez de hacerla más humana,
la ubica en la casilla de antónimos de esa palabra.
Me pregunto qué será de ella mañana o pasado mañana,
me pregunto si sueña o si sólo la atormentan pesadillas,
me pregunto si de verdad sabe amar,
me pregunto si alguna vez habrá reído con honestidad.
Quisiera saber si algún día antes de morir,
podré probar una versión distinta de ella.
Quisiera poder traducirla a un idioma más comprensible,
pero supongo que es sólo un mal código,
un algoritmo que aparenta sofisticación,
uno que oculta muy bien sus baches,
glitches que quizá no admitan redención
o que tal vez se puedan corregir en una nueva transcripción.